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Cuidadores de personas con VIH y Sida, tan vulnerables como quien padece la enfermedad

Manos de ayuda

Cuidar a una persona que padezca de alguna condición crónica de salud no es tarea fácil, pues el propio organismo del cuidador puede deteriorarse hasta en la misma proporción de la persona que presenta la enfermedad si no se establecen pautas para proteger su salud.

Es lógico que las personas que se encargan del cuidado tienen sus propias preocupaciones y problemas, temores por el futuro, por la familia, por el entorno social y los amigos, todo lo cual lleva a situaciones de estrés, de desgaste físico y psicológico sumamente peligroso. Por eso es fundamental que los cuidadores se ocupen de sí mismos, descansen lo suficiente y tengan el debido apoyo para desempeñar su valioso rol.

Jhonatan Rodríguez, presidente de la Organización StopVIH señala que de acuerdo a la experiencia que la ONG ha recogido entre familias y personas relacionadas con afectados por la epidemia del Virus de Inmunodeficiencia Humana (VIH) y el Sida, encuentra que lo principal a manejar por los cuidadores debe ser información veraz y apropiada sobre la infección, vías de transmisión, etapas de la enfermedad, su desarrollo, incluso información acerca de los pasos a seguir para obtención de los medicamentos, pues actuar basados en mitos o datos no certeros puede resultar altamente riesgoso tanto para la persona con VIH como para la persona que cuida de esta.

Aunque las personas con VIH no son inútiles, pueden valerse por sí mismas, existen situaciones extremas en las que con una fase muy avanzada de la infección, éstas lleguen a necesitar de cuidadores.

Definitivamente quien cuide, prepare, cocine y sirva alimentos necesita apoyo, pues la rutina está llena de contradicciones; ofrecer demasiada ayuda puede percibirse como una protección excesiva y llevar al usuario a perder la dignidad e independencia, mientras que una ayuda básica tal vez no ofrezca el apoyo que asegura que la persona mantenga su control de la infección.

Quiere decir que la lucha no es solo contra la enfermedad, sino para equilibrar las necesidades de la persona con VIH y las propias de la familia o del cuidador.

En tal sentido, cuando la Organización StopVIH habla de encarar con prevención la epidemia del VIH, no solo está enfocado en la meta de reducir el número de nuevas infecciones, sino también para evitar el deterioro de grupos familiares e individuos que deben sacrificar sus propias necesidades para ayudar en un momento determinado a un familiar o un amigo con VIH o Sida.

De hecho la permanente alerta de la ONG sobre la inconstancia en el programa de entrega gratuita de medicamentos tiene esencia en esta situación, pues entre las necesidades percibidas por los cuidadores está la relacionada con la ayuda financiera para cubrir los costos de la enfermedad. La toma de decisiones de una persona con VIH y su cuidador es uno de los procesos más difíciles de la enfermedad, sobre todo porque en el tiempo se pueden dar muchos episodios agudos de exacerbación de la condición de salud, y es preciso en esos momentos bajar la presión al menos sobre la parte económica.

Siendo pues el cuidador una parte esencial en la vida de las personas con enfermedades crónicas es importante conocer que recomendaciones médicas y psicológicas se tienen para ayudar acertadamente a la persona afectada y valorar el esfuerzo y la propia vida de quien se dedica a su cuidado.

Lo primero a saber es que el VIH no se transmite a través de los alimentos o el agua, ni compartiendo comida, vajilla o utensilios de cocina como vasos, platos, cuchillos y tenedores. Tampoco se transmite por contacto casual, tocando a otra persona, abrazándola, dándole la mano o tocándola normalmente. Partiendo de esta realidad el cuidador debe convivir tranquilo y confiado.

Para aliviar el proceso de la enfermedad, aquí algunos consejos: Hable con la persona acerca de los alimentos que necesita para mantener su peso corporal y manejar su condición de salud. Logre conocer qué alimentos le gustan o no le gustan. Hágale participar en la planificación de sus comidas.

En lo posible, pese a la persona con VIH con regularidad y lleve un registro. Esté atento al observar si adelgaza improvisamente.

Asimismo, los expertos sugieren leer las indicaciones de los medicamentos para averiguar su composición, recomendaciones de consumo y los posibles efectos secundarios de los fármacos para que esté alerta de ellos.

Es muy importante ser alentador y amable. Si la persona desea comer los alimentos que prefiere en cualquier momento del día, procúreselos. Puede de pronto dejar de gustarle un alimento, rechazar lo que se le ha preparado y desear un alimento diferente. No se trata de caprichos. Estos cambios de preferencias repentinos son una consecuencia de la enfermedad.

Por último, manténgase firme acerca de la importancia de comer y estimule a la persona a comer frecuentemente, pero no le fuerce. Ofrecerle demasiado alimento a la vez puede provocarle rechazo.

Para mayor información, visite el portal en internet www.stopvih.org y siga la cuenta @StopVIH en la red social tuiter.

Prensa, StopVIH, CNP. 6.216.